lunes, 3 de junio de 2019

Atlanta








¿Por qué debería besar tus labios si hay otra boca que me es más fiel?

Quizá no se trata de fidelidad sino de lealtad.

"I'm sorry Ms. Jackson".

Nunca quise hacer a tu hija llorar,
pero allá en su vientre
me sintió hasta la garganta,
en el rictus de su rostro
tras el roce inocuo en su recto.

Como si algún día te hice daño
como si ese día no te mordí la clavícula
solo para que te dejara de doler lo icástico
ーentre homosexuales masculinos.

Y me lisonjeaba tu sindéresis
pero
me envenenaba tu volatilidad.

Aunque yo quería veneno
(del doble perineaje).

Y que por cierto
el periné tu zubia
cuando tu orejilla
sondeaba mis vocales
y las cuerdas de los anales
en donde buscábamos nuestros
comienzos, llenos de sonidos vastos,
extensos; justipreciando al desgarbado zangón
como el más alto y guapo de toda la secundaria.



* * *



Y sonaba el southern rap 
de OutKast cuando me miraste con inicua devoción,
y nunca más te encontré
después de que
me quitaste la mirada.

Empecé a pensar en las razones, como si de un razonario se tratara. Las últimas veredas estaban vacías, así como si un avión les hubiese susurrado que lo palpable de correr es que no significa lo mismo cuando la conjugación es reflexiva. Aparentemente desde ese lunes la cosa-en-sí kantiana cambió. Noumenológicamente no había la misma perpetración de crímenes divinos, pero fenomenológicamente la sensación estaba ligada a todo tipo de sexo, como si Freud era un error, como si admitir la naturaleza era asimilar algún tipo de falsedad inculcada por algún super-yo. Decimos en el amor que la prioridad es del otro pero no hacemos otra cosa más que priorizarnos a nosotros mismos. Como si no fuera mal sabido que la tragedia de lo humano es que aunque demostremos que no nos conviene algo, lo hacemos igual; es más, cuánto menos nos convenga, es como que más nos impulsa el deseo de ir por lo inconveniente. Pero la ciencia descree de la trascendencia. Esa anciana me dijo que cambié, que ya no soy el mismo de antes, y al ver mi orgullo, como para destruirme, me dijo, sin piedad, que cada vez soy mejor. 

Cuando quiero llorar no lloro.




* * *






"El amor es lo esencial
el sexo, solo accidente.
Puede ser igual
o diferente.
No es el hombre un animal,
sino carne inteligente,
por suerte, a ratos, doliente".


"Te saltan las pulgas, perra", decía
la veterinaria, como si no tuviera oídos ella
y de repente un perro se la empezó a coger
a la doctorcita, como si no había allí una perra
pero creo que la confusión era afuera cuando un
señor empezó a constiparse y acto seguido a destriparse
porque abrió los tráilers de la quinta temporada de Breaking Bad
sin haber visto la cuarta y la tercera. La gente lo miraba horrorizada, como
si no hubiera un mañana, cuando, más bien, siempre había un mañana, porque
aunque nadie lo sepa, el tiempo es imparable, inmutablemente irreversible y, lo que
es más importante, el tiempo es inmisericordiosamente cruel. Como él. Como tu Dios.



Creador del tempo y las perras.





forever yours,
krissem