Benditas sean
las cejas de mi madre, los labios de mi padre.
Benditos sean.
Los consejos y las noches,
los días y la escuela y las comidas.
Benditos sean los inexplicables miedos,
la luz iluminando el muro.
Benditas sean estas lágrimas pesadas, boscosas.
Y el color y las formas.
Benditos sean.
Bendita sea esa falaz infancia.
Yo (no) soy
este fuego consum(i/a)do.Luz
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