Por las ramas
caen los frutos
de tus colmenas,
colmada sed
e inerte soledad.
Es él un centro que no
soy yo
porque mi derecha mejilla
es el centro
campista de tus campos.
Ya no eres la virgen impoluta
del silencio
eres más bien la antonímica
divinidad.
Destrúyeme
pero no abandones
tu centro.
No soy tan egoísta.
krissem
No hay comentarios.:
Publicar un comentario